Historia

A fines de los años 30, el industrial Rómulo Lara Borrero y su señora, Dorita Salive, compraron unas lomas en Sasaima, a 80 kms de Bogotá, con 20°C de temperatura promedio, atravesadas por quebradas que nacen en el Río Dulce y, con la ayuda del famoso arquitecto suizo Viktor Schmid, las transformaron en su finca paradisíaca, El Refugio.

 

 

 

 

 

 

 

 

Schmid había nacido en 1.909 en St Gallen. En 1.939, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, se encontraba en un barco de bandera italiana que fue detenido en Buenaventura. Schmid y su esposa desembarcaron allí, y conocieron al cónsul suizo, Walter Roethlisberger, quién los invitó a Bogotá.

Scmid, que había estudiado arquitectura en la Koelner Werkschulen de Colonia, Alemania, y había hecho estudios de carpintería y ornamentación en su ciudad natal, montó un taller de ebanistería y conoció a sus futuros clientes, entre ellos el ingeniero Alfonso Dávila Ortiz, prominente miembro de la sociedad bogotana, quien vio en Schmid a una revelación, pues además de arquitecto era pintor, ebanista, tallador, forjador y ornamentador.

Dávila conectó a Schmid con don Rómulo Lara, a quién Casanova-Mannheim, los arquitectos más famosos de la época, le habían construido una casa en Sasaima, la cual, al poco tiempo, había presentado grandes grietas, debido a que fue levantada en terreno movedizo. Schmid le propuso rehacerla y le presentó dibujos y proyectos de muros de contención, todo dentro de ese estilo suyo que representaría un aporte a la historia de la arquitectura.

En 1941, Schmid empezó la reconstrucción de “El Refugio” con obreros y artesanos locales, a quienes les enseñó a hacer cada detalle, cada estucado, cada color y, en 1943, terminó esa preciosa casona, que entre otras curiosidades tiene una chimenea y un asador en forja a la usanza de los castillos medievales, un bar con tallas en madera, paredes con motivos esculpidos en piedra, lámparas, camas y muebles diseñados por Schmid y fabricados en su taller, así como preciosos caminos y fuentes en piedra y hierro forjado. Los bellos jardines fueron diseñados y dirigidos por Dorita, la dueña de casa.

Hoy, El Refugio es casi un incunable, pues de los 230 inmuebles construídos por el genio suizo, quedan pocos en Colombia. Schmid murió en 1984, luego de dejarle al país un legado excepcional de diseño arquitectónico y de mobiliario y detalles decorativos.

El Refugio, donde todo invita al descanso en medio de la naturaleza y de la belleza del paisaje y de la arquitectura, se ha convertido en un exclusivo hotel boutique, al estilo europeo, con spa, baño turco, jacuzzi, sauna y sitio de masajes y tratamientos en medio del sonido de las cascadas. Cada detalle ha sido concebido para que usted se regale los días de paz, descanso y refugio que tanto merece.